Hace visibles las pérdidas
Relaciona microparadas, defectos y revisiones con el equipo que los genera.
TPM funciona cuando operadores y mantenimiento comparten señales, estándares y decisiones. El objetivo no es delegar mantenimiento, sino prevenir pérdidas antes de que se normalicen.
Relaciona microparadas, defectos y revisiones con el equipo que los genera.
Convierte inspecciones de operador en evidencia útil, no en casillas sin contexto.
Mide si cada estándar reduce pérdida antes de extenderlo a toda la planta.
El Mantenimiento Productivo Total nació en Nippondenso en 1971 y fue formalizado por Seiichi Nakajima y el JIPM. Su meta es cero averías, cero defectos y cero accidentes, involucrando a toda la planta —no solo a mantenimiento— en el cuidado del equipo.
Mantenimiento autónomo, mantenimiento planificado, mejoras enfocadas (kobetsu kaizen), mantenimiento de calidad, gestión temprana de equipos, formación y entrenamiento, TPM en áreas administrativas, y seguridad, salud y medio ambiente.
Averías, cambios y ajustes, microparadas, velocidad reducida, defectos en proceso y pérdidas de arranque. El OEE es la métrica del TPM: disponibilidad, rendimiento y calidad resumen esas seis pérdidas en un solo número.
Limpieza inicial, eliminación de fuentes de contaminación, estándares de limpieza y lubricación, inspección general, inspección autónoma, estandarización y gestión autónoma. Cada paso deja una práctica verificable antes de pasar al siguiente.
La participación del operador no significa trasladar reparaciones complejas. Significa detectar, cuidar y comunicar condiciones antes de que escalen a una falla, mientras mantenimiento se concentra en lo planificado y predictivo.
Si producción registra una parada en papel y mantenimiento revisa otro sistema, la causa se pierde. Un contexto común permite revisar el mismo evento desde ambos roles.
Elige una microparada o defecto frecuente, define una condición estándar y mide el resultado con el OEE antes y después. TPM madura cuando cada ciclo deja una práctica verificable.
Los sensores cuentan microparadas y ciclos sin que nadie anote; la IA relaciona la pérdida con el equipo y propone dónde mirar. La decisión y la intervención siguen siendo del operador y del técnico.